INDICE
Un cuadro no se acaba nunca, tampoco se empieza nunca, un cuadro es como el viento: algo que camina siempre, sin descanso.
Joan Miró
40
Newsletter

Suscribite a ESTO NO ES UNA REVISTA. Es sólo un click.

Redes
Miradas
ENEUR
Nada del amor me produce envidia
por Verónica Miramontes

Lo inesperado para una costurera de barrio, acostumbrada a acatar un destino que parecía escrito desde siempre, de tener un día, en la palma de sus manos, la posibilidad de decidir. Manos que saben del detalle, de hacer la diferencia. Manos que saben hilvanar las historias que guardan las telas. Manos que son ecos de otras manos del camino de esas telas.
Lo extraordinario que un día se cuela por una puerta como si una tela se rasgara y revelara lo que intentó disimular tanto tiempo.
Lo tan parecido a la muerte que pueden ser la felicidad o el amor. Lo fugaz de un momento perdurable.
Descubrir la soledad de la fama de dos reinas como Libertad Lamarque y Eva Perón, la grandeza reducida a peleas insignificantes. Medidas que no son para tanto, ni tan poco.
Una mujer que no se rasga las vestiduras, encendida de deseo animal,  tiene un día la certeza del poder de un corte que está a la mano.
María Merlino es una delicia de actriz, minuciosa, detallista como su personaje, que nos deleita además con canciones de antaño y nos transporta a otra época de manera conmovedora. Un texto exquisito de Santiago Loza, delicado, que abre sentido sobre una despojada puesta de Diego Lerman, sencilla y hermosa por su espacio, luces y objetos, hacen que esta obra sea de lo más bello y poético de la cartelera porteña.

Nada del amor me produce envidia
Dirección: Diego Lerman
SANTOS 4040: Santos Dumont 4040 - CABA
Sábados 19:00 h - Hasta el 28/10/2017

Dos ruedas

La sensibilidad constituye una característica especial, distintiva, hasta que se presenta como parte del tronco de lo cotidiano. Son pocos los cineastas actuales más aptos para acompañar esta conversión que los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne. En El niño de la bicicleta, esta alquimia es la que articula un recorrido argumental en el que la aspereza y la autenticidad equilibran el sabor dulzón que en el espectador puede provocar la historia de un niño huérfano a la fuerza. Una bicicleta que vehicula las transformaciones y una peluquera sin más circunstancias que su deseo completan un filme tan sencillo y bello como profundo en cada uno de sus fotogramas.

Le gamin au vélo (2011)
Jean-Pierre y Luc Dardenne