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La fatalidad posee una cierta elasticidad a la que se suele llamar libertad humana.
Charles Baudelaire
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Plaquette
por Viviana Abnur

Marion Berguenfeld (Buenos Aires, 1962)

Los rubios

Llegaron en una sábana “hotel palmeras”
uno con otro en el rigor extremo.
Habrá que romperlos para separarlos
buscarles el hígado.

Primero ella
con esos huesitos de pájaro.
No habrá sangre
en la apertura del cierre frontal.

Sus huellas dactilares dirán Eva
quince, dieciséis
el embarazo de siete semanas en caída.
Por él hago mi apuesta Matías o Guillermo
estudios incompletos
una madre un padre que nunca.

Pena. Los rubios envejecen más suave.
Una bendición el recesivo
entre tantos ángeles oscuros.

 De Forense. Estación fantasma, Editorial Piso 12, Buenos Aires, 2007 

 

mar

lo que parece quietud
es distancia
muy en su pie el mar fermenta
se reproduce
gruñe su animal crisálido.

lo que parece quietud
es retracción
pinzas en el corazón del mar
ojos que hace una era
te dejaron de ver
y sin embargo flotan
por las líneas internas
del universo.

lo que parece quietud
forma un sistema
un gran inverosímil que cocina
criaturas de cola.

aquello
homogéneo y callado
es la cubierta del mar
su piel azul
jamás lo incontenible
ni el anzuelo que flota
bajo el tejido.

lo que ves regular
hecho de espacio
y tinieblas
sólo simula un cielo.

al fondo
toda su entraña sangra
se devora mil veces
se reagrupa.
mueve los hundimientos.

lo que recuerda un buque
en la neblina
nunca existió ni existe
es tu ilusión.

De Umbra, inédito

 

 

Ricardo  G. Curci (Morón, Buenos Aires, 1968)

                      negar no es claudicar
levanto muros
por encima de mi altura
con rocas caídas del cielo
digo sí digo no
según las caras lo toleren
dentro
el sol gira para mí
como yo lo hago para el sol
soy Galileo
y afirmo que el mundo
está hecho con fuego
los hombres
de leña seca

 

Ricardo de Gloucester hacía nacer
                       la ira del hombre
su corazón estaba en su giba
y no permitía que nadie lo viese de espaldas

tramaba intrigas como una diestra tejedora
y la furia surgía en respuesta
los cañones tronaban
el sudor del miedo
podía olerse más fuerte que el rocío de la mañana
los ejércitos salían al campo de batalla
entrechocaban lanzas y rompían huesos
hasta deshacerse en los fragmentos del caos

el mundo entonces era hermoso
se asemejaba a su cuerpo

 

De Alimentar a las moscas, Ápeiros Editorial, Escobar, Bs. As. 2012