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Fotografía deportiva
Que la zapatilla está íntimamente ligada a la práctica deportiva, no constituye un secreto para nadie. Que el deporte es mucho más que un par de zapatillas, tampoco lo es.

Vaya por delante nuestra ignorancia en materias antropológicas. Pero creemos en la posibilidad de que los primeros seres humanos hayan sido deportistas. Como pura estrategia de supervivencia o acaso como pasatiempo rudimentario ante el paredón infranqueable del tiempo (¿acaso no son la misma cosa?), el cuerpo hubo de moverse en un sentido que pronto excedería la tiranía del habitus, la del solo vivir en obediencia a las funciones vitales.

Desde aquel entonces hasta las actuales figuras hiperprofesionalizadas que invaden nuestras fobias y nuestros corazones transcurre, ni más ni menos, la historia de la práctica deportiva. Si en esta trayectoria los hitos resultan incontables no es sino porque el deporte se nutre, se constituye y en más de un sentido queda determinado por superlativos: la marca, el récord, el logro; en definitiva, el éxito. De ahí que sean tantos y tan difíciles de jerarquizar los momentos especiales, pues no es menos cierto que el héroe del titular a menudo se entrelaza en nuestra memoria con escenas célebres protagonizadas por uno mismo y cuyo éxito radica en haber sido vividas.

Pero si existe un hiato en la historia del deporte profesionalizado, este fue la aparición de la fotografía como herramienta de difusión informativa y, por qué no, estética. Aquello que pasó se convirtió, en menos de lo que abre y cierra un obturador, en esto que pasaba y seguiría pasando. Y al igual que ocurre en cualquier familia que se reúne una tarde de domingo ante la caja de fotos antiguas, la fotografía, más que transmisor del hecho, ocupa el puesto de constructor de lo sucedido.

Por todas esas razones evidentes y también por las silenciadas, desde ENEUR hemos querido rescatar algunas instantáneas relacionadas con el deporte, como quien regresa de la playa y sabe que ha estado en ella por los granitos de arena que descubre en un bolsillo. La selección es, a todas luces, injusta y arbitraria. Y necesariamente incompleta, pues esta galería también fluctúa entre la estrategia de supervivencia y el pasatiempo editorial.