Sonoridades
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City pop
por Tadeo Martínez Dessaner

El mundo de los géneros y subgéneros musicales es tan frondoso que su estudio exhaustivo nos impediría ocuparnos de la música propiamente dicha. Pero nuestro joven redactor no se amilana ante nada.

A veces se me cruzan preguntas que probablemente atraviesen a más de uno. Se puede buscar una respuesta pero mantener la incógnita, el misterio, resulta altamente atractivo, y es mejor dejarle al universo esa pregunta, flotando por siempre, como Major Tom. ¿Qué define un género musical? Seguro que un tecleo en Google podría resolver el asunto rápidamente; o simplemente buscar en mi cabeza las herramientas con las que trabajar una respuesta concreta. Mi pregunta no necesita una simple definición que me baste para diferenciar el rock del jazz y el pop de la bossa nova, sino que parte de una base más complicada, más actual y moderna.

Sabemos que los subgéneros musicales pueden ser ridículos y extensivos, difíciles de diferenciar y engorrosos de recordar. Incluso generan tanta fricción que individuos que escuchan tal o cual subgénero pueden trenzarse en peleas al momento de definir si una banda cumple con los parámetros que lo definen. Lo que para una generación más joven resulta conocido, para otras generaciones resulta tan abstracto como inexplorado. Apuesto a que si hablo de géneros como el Vaporwave (y los miles de ramas crecidas a partir de su creación) o el Future Funk (mismo caso), para algunos lectores ambos géneros serán algo "conocido" y "quemado"; mientras que otros no tendrán ni pálida idea de qué hablamos; nombres que definen la mejor estética que el cyberpunk que películas como Blade Runner nos pueden traer. Quizás en otra ocasión podamos hablar más sobre cosas tan diversas y profundas como estas. Pero al escribir esto mi incógnita lanzada al universo no parte de ninguno de estos dos géneros. Y tampoco sé si parte realmente del concepto de género en sí mismo.

Debajo del subgénero se encuentran, para sumar discordias, algo llamado categorías. Un amplio cajón donde poder catalogar movimientos de música y encasillarlos en conceptos generales que nos hacen etiquetar mejor las cosas. La categoría que esta vez todo lo trae es la del city pop. Otro nombre atractivo en las filas de lo que, inesperadamente, es un estallido de la Era Virtual, que parte del análogo que los 70 y los 80 nos dejaron. Esta categoría aplica a la música pop de los años recién nombrados pero de una región en particular: Japón. Con música pegadiza, un estilo único y algunas de las joyas musicales escondidas (quizás ya no tanto) más copadas de encontrar, el city pop abre un amplio espectro de música que es mantenida viva por los géneros antes nombrados y otro tipo de extensiones musicales que se dedicaron a desenterrar música de orígenes lejanos y de poca conectividad global, para volver a traerlos a la vida a este momento, en el que ser viral está a un clic de distancia.

Lo que estuvo inactivo como una pasión desde finales de los 80 en Japón, revivió en los 10 de nuestro siglo con el uso de samples para músicas experimentales modernas. Pero prevaleció su esencia, aunque alterada por nuevos sonidos. Gracias a esto, muchos artistas inactivos o que nunca tuvieron una circulación mundial ahora ganan millones de escuchas y visitas en sus plataformas.

El city pop es inconfundible, como es inconfundible que Duran Duran sea una banda new wave. Su sonido varía entre moods pero siempre rememora esa vibra hermosa de neones y playa.

Podríamos extender más la revisión de algo tan simple como una categoría, algo que no tiene sustancia a la hora de poder clasificar la música. Pero encuentro mejor hacer que el city pop se explique por sí mismo, con los más claros y legendarios ejemplos de lo que esta corriente japonesa nos dio. Comenzando por el himno que tiene más de 45 millones de reproducciones en la plataforma y que vio crecer el amor por esta música: Plastic Love de Mariya Takeuchi, el mejor comienzo para introducirse en este mundo que, en su magia y recuerdo, es otra de esas cosas que prefiero dejar como una incógnita, flotando en el espacio por siempre.

 

PLASTIC LOVE - MARIYA TAKEUCHI

 

 

STAY WITH ME - MIKI MATSUBARA

 

 

I'M IN LOVE - TOMOKO ARAN

 

 

REMEMBER SUMMER DAYS - ANRI

 

 

BAY CITY - JUNKO YAGAMI

 

 

MAGIC WAYS - TATSURO YAMASHITA

 

 

DIAL 045 - KINGO HAMADA

 

 

FLY BY DAY - TOSHIKI KADOMATSU