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Burbujas de amor
por Daniel Pereyra

Los pasos de una cata acaban caminando por su propia cuenta a través de un sendero cuyas bifurcaciones siempre incluyen la soledad.

Fran clav√≥ de reojo la mirada sobre la pantalla de su celular que segu√≠a apagada. Dibujaba c√≠rculos suaves con el cop√≥n de vino rojo, mientras esperaba que llamara desde las siete de la ma√Īana. Recorr√≠a en su memoria la escena a√ļn fresca con las voces crispadas de los dos. Las respuestas que recib√≠a en esa furiosa pelea no le alcanzaban para explicarle por qu√© no viajar√≠an juntos. Apret√≥ los dientes sin darse cuenta.

Iba a comenzar el tercer punto del men√ļ, decidi√≥ que lo mejor era hacer el esfuerzo de dejarse llevar por cada cosa que le ofrec√≠an, para su placer. Prefiri√≥ sentirse mejor que cuando lleg√≥ a Mendoza, con esas ganas de romper con todo y gritarle que hab√≠a sido desleal. Record√≥ que estar ah√≠, hab√≠a sido un viejo plan suyo. No quer√≠a perd√©rselo.
Había transcurrido un par de días, todavía perduraba su enojo, pero con el primer y segundo paso de maridajes fue logrando un poco más de calma.

Se entreg√≥ al juego de distinguir los sabores que percib√≠a en su paladar. Intentaba reconocer cu√°l de todos se le impon√≠a. Ten√≠a presente el sabor suave de la trucha ahumada, el gusto √°cido de las frutillas, de la palta y del “oro negro”, el Malbec que le hab√≠an servido √ļltimo y que lo hab√≠a seducido. Extendi√≥ su brazo llevando la copa a la altura de sus ojos para volver a mirar el color y el trasluz del denso vino. Tom√≥ otro trago y respir√≥ profundo.

‚ÄďSe√Īor, disculpe. Antes de comenzar el tercer plato debo hacerle una pregunta. ¬ŅUsted come carne?
La pantalla negra se ilumin√≥ mostrando las caras sonrientes en la √ļltima fotograf√≠a que se hab√≠an sacado juntos.
‚ÄďPerd√≥neme, se√Īorita, debo atender. Perd√≥neme.

‚ÄאּHola, por fin! ¬ŅQu√© te pas√≥?
‚ÄďSe me hizo dif√≠cil. Y ahora tengo poco tiempo, es el √ļltimo d√≠a que atiendo en esta semana, vinieron muchos pacientes. Estoy en mi oficina para llamarte mientras almuerzo algo. Quiero saber c√≥mo est√°s. ¬°Uh! Espera un segundo, est√° hecha una pesada. Entra y sale a cada minuto a buscar cualquier cosa. Es claro que me controla.
‚ÄďTendr√≠as que estar aqu√≠.

Escucha que hablan entre sí. Buscan algo, se ríen cómplices. Le pareció que se dieron un beso. Silencio largo.
‚ÄďHola, se fue. Contame como te est√° yendo.
‚ÄďTodav√≠a estoy en la primera bodega. Es incre√≠ble el paisaje que tengo m√°s all√° del ventanal. No hace nada de fr√≠o, est√° muy hermoso para caminar ¬Ņsab√©s?, es muy suave el calorcito que se siente, se percibe la entrada del oto√Īo. Me encanta el olor de la tierra, es tan n√≠tido. Hay verdes, rojos, naranjas, amarillos y ocres, as√≠ se ven los √°lamos. ¬°Muy hermoso todo! No tiene sentido que te describa lo que veo, en unos d√≠as lo vas a comprobar, es absurdo. No s√© en qu√© condiciones voy a poder continuar, me gustan todos los vinos. Un par m√°s y creo que despu√©s no los voy a distinguir. Pero no importa esto me gusta.
‚ÄďAh√≠ viene otra vez. ¬°No, mam√°, ya te dije que pod√©s tomar esa medicaci√≥n, no insistas!
‚ÄďSilencio‚Äď ¬°S√≠, bien, vieja, est√° bien, as√≠ es, ya te lo dije! ‚ÄďSilencio‚Äď Hola, ¬Ņest√°s? Ahora s√≠. Contame algo que me saque de esta locura.
‚Äď¬ŅSab√©s?, cuando me traen los platos y el vino, hablan de sus propiedades como si fueran preparados alqu√≠micos, los detallan con una letan√≠a que me obligan a ponerles cara de sommelier. Al siguiente me olvid√© del anterior que com√≠ y tom√©. Todo es placentero. Los mozos ¬°son hermosos!, espero que el vino no me haga perder la compostura. No me importar√≠a si estuvieras conmigo, la perder√≠amos juntos.
‚ÄďGracias. ¬°Hermoso m√≠o! ¬°Cu√°nto me gustar√≠a!

‚ÄďEste viaje imagin√© que lo pod√≠amos hacer juntos, lo hablamos mil veces. ¬ŅQu√© pas√≥? ¬ŅC√≥mo fue que justo a ella tambi√©n se le ocurri√≥ programar la Ruta del Vino para esta misma fecha? ¬ŅVos no se lo sugeriste, verdad?
Hola, ¬Ņest√°s todav√≠a ah√≠?
‚ÄďDespu√©s te llamo. Corto y te llamo, ¬°chau! Despu√©s hablamos.

Las mozas y los mozos zigzagueaban por todo el restaurante llevando sus bandejas repletas de vajillas y comidas, la se√Īorita que atend√≠a a Fran segu√≠a parada a su lado esperando poder contarle c√≥mo continuaba el programa.
‚Äď¬ŅCome carnes rojas, se√Īor?, el pr√≥ximo plato estar√° compuesto por un corte de ojo de bife doble alto a punto, sobre un medall√≥n de torta frita, creaci√≥n de nuestro gourmet, acompa√Īado de crema boniato y vegetales al vapor.
Suena el celular otra vez. Fran mira a la moza y atiende.

‚ÄďS√≠, ¬Ņqu√©?
‚ÄďEntra Susana todo el tiempo, le dije que charlaba con mi vieja. Perd√≥n, amor, mil veces perd√≥n. Va a venir a comer conmigo, me protesto que no le dije antes. Debe pensar que estoy con una mina. No te enojes. Quiero que la pases bien. No puedo estar ah√≠ con vos, es imposible para m√≠. Yo nunca te ment√≠, sab√≠as desde un principio c√≥mo era mi vida. Yo te quiero. ¬ŅCu√°ndo volv√©s? En una de esas quiz√° nos crucemos, la agencia nos dio el mismo hotel.
‚ÄďNo s√© por qu√© no est√°s ahora, aqu√≠, conmigo. ¬ŅQu√© nos pas√≥?
‚ÄďNo empecemos, por favor, querido, ahora no. Ya lo hablamos. Ah√≠ viene. Si necesit√°s algo me lo ped√≠s, no te quedes sin dinero. Comprate algo que te guste, ser√° mi regalo. Entonces, ¬Ņcu√°ndo volv√©s?
‚ÄďCre√≠ que lo recordar√≠as, porque es como una comedia de enredos, vuelo yo primero desapareciendo ma√Īana a la ma√Īana y el matrimonio aparece, feliz, a la tarde.
‚ÄďHablemos a la noche, Fran. As√≠ nos despendimos hasta mi vuelta, entonces. Besos, te quiero, las cosas no pueden ser de otra manera. Chau.

‚ÄďSu plato se√Īor.
La se√Īorita le sirvi√≥ el plato en silencio y se qued√≥ esperando a que cortara.
‚ÄďLa sugerencia de maridaje, se√Īor, ser√° con un Cabernet Sauvignon de nuestra bodega. Se trata de un vino madurado en roble, es de media crianza con fuerte sabores a cedro, pino, chocolate negro y aceitunas negras.
La voz de la moza lo acunaba.
‚ÄďPuede apreciar el aroma a tabaco y chocolate. Es un vino profundo y de muy suave paladar. Ver√° que le va a hacer muy bien. ¬°Que lo disfrute!
‚ÄďMuchas gracias, se√Īorita.

Despu√©s del quinto y √ļltimo paso, hab√≠a perdido el hilo del men√ļ, sus relaciones y sus gustos. Al salir de la bodega, el fuerte olor de los rosales le golpe√≥ los sentidos hasta marearlo. Miro el nuevo cop√≥n, que le hab√≠an llenado con Pinot Noir, su preferido, sinti√≥ asco. Se hab√≠a hecho la hora de seguir camino hasta la pr√≥xima bodega. Se tap√≥ los ojos encandilados por el solazo. La voz del chofer le marc√≥ la orientaci√≥n de donde estaba estacionado el auto, Fran logr√≥ mirarlo profundo. Atrevido, le pidi√≥ la rosa que hab√≠a sobre la guantera. Le gust√≥ la sonrisa que el chofer le regal√≥ cuando se la dio.

Al arrancar el auto, sonó su teléfono. Atendió en silencio, puso el llamado en manos libres.
‚ÄďHola, amor, se acaba de ir por un rato, puedo hablar un poco m√°s tranquilo. ¬ŅD√≥nde est√°s ahora? Cu√°nto te deseo, me siento un menesteroso sin vos. ¬°Ahh! Tengo que darte una noticia, reci√©n se confirm√≥ que ser√© abuelo, ¬°un varoncito m√°s en la familia! Estoy feliz.

No le contest√≥, le pidi√≥ al chofer que suba el volumen de la m√ļsica. Se recost√≥ sobre el respaldo con una amplia sonrisa, se puso la rosa en la oreja, cantaba Juan Luis Guerra queriendo ser un pez, se movi√≥ al ritmo de “Burbujas de amor”, bebi√≥ un sorbo m√°s. El aire le resulto c√°lido, sinti√≥ que ser√≠a muy bueno abandonarse.

Fran cortó.