Sabores
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Tojorí
por Leda Díaz

La intensidad y el vigor de esta bebida tradicional del Altiplano llega a ENEUR a trav√©s de un poema que no es ning√ļn verso.

Antes de que amanezca se acurruca junto a la paciencia que la envuelve en ponchos, y sue√Īa.
La visitan sus ancestros, siempre y todos, traen obsequios.
En la cosecha de su vida hubo m√°s ollas sucias que sobremesas,
m√°s hijos que esperanza, m√°s escobas que compa√Īeros.
Un reflejo del sol entra por la ventana,
y con prepotencia cae sobre el piso de tierra.
Otro día, confirma.
Trozo a trozo, tojorí.
En el Alto y Plano se consume. Durante toda la noche se remoja.
Dentro del batán muele maíz con picardía, un gesto sincero, y presiona.
Es muy cierto que en Cochabamba nada es sutil:
los paladares fieles, nunca mansitos;
los colores potentes, incuestionables.
Y salpica todo con especias. Prueba. Corrige. Logra que las aristas se armonicen.
Los bu√Īuelos se hunden en aceite hirviendo, las burbujas suben hasta su cabeza.
Calesita de recuerdos.
En cada giro sospecha, y con la sortija confirma:
eso, la felicidad, fue posible para otras.
Con o sin leche el tojorí. Grita más fuerte.
Una brisa de lana suave le potencia las im√°genes.
alcanzar√° para alimentar a sus hijos, piensa.
Tojorí, frío o caliente, declama intensa desde su puesto.
Y mientras espera, se arrima a un fuego,
se acuna sola, recorre atenta las líneas de sus manos,
y le reza al libre albedrío.

 

El tojorí es bebida tradicional boliviana, del altiplano, elaborada con mazamorra de maíz willkaparu. El maíz se deja en remojo toda la noche, y luego se muele en un batán, que es un utensilio de piedra que se usa para moler alimentos con el fin de retirarle todas las cáscaras.  Se le agregan canela y clavo de olor y se hierve, luego se le suma almidón, y se termina formando una especie de crema espesa. Se lo sirve con agua o con leche.