Sonoridades
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Keep Austin weird
por Alejandro Feijóo

Algo huele bien en Austin, la capital del estado de Texas, un polo cultural y musical del que rescatamos tres de sus propuestas musicales actuales.

La ignorancia es la pradera más fértil donde pueden eclosionar los estereotipos. Estas mentiras construidas sobre la base de verdades encuentran en la cara oscura del saber el hábitat que precisan para polinizarse. Para el caso que nos ocupa, los prejuicios no solo están arraigados sino que se presentan rutilantes, se extienden poderosos y brillan en marquesinas. Diría que no todo es culpa nuestra, pero no estoy seguro.

Para quien no conoce físicamente el territorio de Estados Unidos, los estereotipos sobre el país rebosan de componentes literarios, musicales y, sobre todo, cinematográficos y televisivos. Así, Nueva York vendría a ser la ciudad de los rascacielos, en la cual abundan judíos intelectuales adinerados y parlanchines, donde toda la música es música de vanguardia y en cuyos locales gastronómicos se esconde siempre la mejor torta de la ciudad, el mejor café, el mejor plato de pasta. En la otra costa, el sol de Los Ángeles se esconde invariablemente recortando siluetas de surfistas que trepan las olas del Pacífico, a cuyas orillas poshippies y latinos conviven en concordia a la vera de la meca de los sueños universales.

La paleta de ignorancias, muy resumida, sería más o menos esa. Pero ¿qué ocurre cuando nos apartamos del mito de las dos orillas y pensamos en el resto de estados y ciudades estadounidenses? En concreto, imaginar Texas es dibujar el contorno de pozos petrolíferos ardientes, la mansión de JR y muchos corredores de la muerte. ¿Y qué más? ¿Por qué no sabía, hasta ayer nomás, que su capital, Austin, es un foco de cultura alternativa? Diría que no todo es culpa mía, pero sigo sin tener la seguridad de ello.

Quiso el azar, es decir, la causalidad que recientemente mis oídos se toparan con tres bandas provenientes de Austin. La curiosidad, la insistencia de mi hijo y el timbre generoso de un nombre se conjugaron para abrir una nueva pestaña, el germen de esta nota. Todos los indicios señalan que Austin, la capital del estado de Texas, no es la Texas segregacionista y conservadora sino una ciudad cosmopolita, universitaria, abierta y ecléctica. Autodenominada la capital de la música en vivo, de sus festivales anuales sobresale el South by Southwest que se celebra durante semanas desde 1987. La distancia con el resto del estado es tal que el lema más o menos oficial de la ciudad es Keep Austin weird (‘Conserve la rareza de Austin’), una frase que revela el orgullo que sus ciudadanos sienten por ser como son. Así, y no por casualidad, Austin lleva varios años en el podio de las mejores ciudades para vivir en Estados Unidos, según el prestigioso US News & World Report.

Al parecer, es tirar la plata visitar la ciudad sin fotografiarse junto a la estatua de Stevie Ray Vaughan, quien a pesar de haber nacido en Dallas se formó musicalmente en la alternativa Austin. De allí provienen bandas como Explosions in the Sky, The Jesus Lizard o Spoon, entre muchas otras. Y también estas tres, en actividad, que les presentamos a continuación.

Black Pistol Fire
Los miembros de este dúo de rock garagero y sureño con toques punks nacieron en Toronto (Canadá), donde Kevin McKeown (guitarra y voz) y Eric Owen (batería) se conocieron como compañeros de Primaria. Pero la banda como tal se formó y se desarrolló en Austin, donde comenzaron, cómo no, dando shows en pequeños locales. Todo cambió tras su encuentro con el músico y productor Jim Diamond, responsable, entre otros, de los dos primeros discos de The White Stripes, colaborador de Jon Spencer Blues Explosion y, en el plano local, productor de “Doble A”, de la baterista Andrea Álvarez. Black Pistol Fire tienen en la actualidad seis discos editados, y aunque por momentos su sonido es sospechosamente deudor del de The Black Keys, no esconden nada de su desparpajo en temas directos, frescos y bien construidos.

 

Black Pistol Fire
“Speak of the Devil”

 

Lord Buffalo
Si uno busca música alegre y pegadiza para un cumpleaños, este no es su grupo. En su página web se autodenominan como “una inquietante banda de mud-folk”. Sea lo que sea que signifique eso, de su sonido destacan un violín omnipresente y mucha oscuridad en sus composiciones. Con dos discos a cuestas, y otros tantos EP, Lord Buffalo también destila cadencias del desert rock y arranques propios del post-rock, cuando el post-rock decide desatarse. Mucha turbiedad, voces hirientes y una propuesta genuina para los amantes de las atmósferas.

 

Lord Buffalo
“Your Days Are Numbered”

 

Tia Carrera
El más alternativo, es decir, ignoto, de los tres grupos, y a la vez el más antiguo. En la ruta desde 2003, el último álbum de este power trio instrumental, Tried And True (2020) es un compendio de todo lo que debe hacerse en una jam session: temas largos, improvisaciones, dosis de acidez. La guitarra de Jason Morales, con más de un fruto nacido de ese baobab llamado Jimi Hendrix, pasa por la psicodelia y el stoner con la sencillez que despliegan los grandes, regalando con naturalidad riffs potentísimos que se extienden a lo largo de los muchos minutos de sus canciones.

 

Tia Carrera
“The Blackheart”