Sonoridades
« Nota anterior
Nota siguiente »
Inconfesables: Meat Loaf
Hay confesiones que no encontrarían un confesionario dispuesto a la absolución, y sí a excomulgar a quien admitiera gustos semioperísticos, insostenibles en el tiempo, y sin embargo tan mofletudos.

Entre 1977 y 2006, el músico y actor Meat Loaf (literalmente, ‘Pastel de Carne’) publicó una trilogía de discos con la que vendió arriba de medio centenar de millones de copias. Inscripto dentro de esa amorfa etiqueta musical llamada ópera rock, Bat out of Hell nació a la sombra del árbol que en 1967 tuvo por nombre Hair, la primera en su género y la que abrió el camino para una enorme diversidad de obras; algunas de las cuales han dejado marca en las generaciones que las gestaron. Entonces, ¿por qué elegir una del multimedia texano y no alguna de las obras icónicas de The Who? Lisa y llanamente, porque las demás no serían inconfesables.

En la segunda parte de la tríada, Bat out of Hell II: Back into Hell, el bueno de Meat no dudó en meterle la cuchara a La Bella y la Bestia y a El fantasma de la Ópera para cocinar un nuevo éxito que lo devolvería al podio de ventas: I'd Do Anything for Love (But I Won't Do That), una canción que va de lo meloso al dramma king, dando un par de vueltas por los barrios de La Grasada y El Lugar Común. Así y todo, cuando saltó a trepar al primer puesto de los charts en tres decenas de países simultáneamente, nos resultaba inevitable fumarnos los 12 minutos que dura el videoclip dirigido por Michael Bay. Y, digámoslo de una vez, emocionarnos, en cada ocasión, con el des/encuentro del amor.